La fecha se acerca, la emoción regresa y las ganas de comprar una iPad ya que estén disponibles abiertamente en nuestro país nos obligan a deshacernos pronto del mucho o poco dinero que tenemos en las manos (o tarjeta, banco, cochinito, colchón, etcétera). Pero por favor escuchen lean lo que tengo que decirles: no compren una iPad.
Y dirán ustedes “¿Se volvió loco? ¿por qué no quiere que compremos lo último en tecnología de Apple?”. La razón es sencilla: el iPhone 4. Sip, ese dispositivo que ya sé que TAMBIÉN se quieren comprar y probablemente lo harán. Pero no les recomiendo que compren el iPhone 4 en su lugar, sino que si van a comprarse una iPad debido a que están convencidos de que eso es lo que les será útil, yo les recomiendo que esperen la segunda versión —aunque aparezca en un año— ya que tendrá muchas funciones que el iPhone 4 puede sugerirnos desde ahora.
Más memoria RAM
Si no lo saben, el nuevo iPhone tiene 512 de ram y la iPad sólo 256. Esto pareciera no ser muy relevante pero aplicaciones como iMovie para iOS 4 sólo servirá con el iPhone 4 (no iPad) y quién sabe qué otras apps puedan correr con la misma suerte.
Cámaras y FaceTime
Los rumores especulaban que la primera versión de iPad tendría cámara pero resultó no ser así; de todos modos algunos clavados en el tema desarmaron el aparato y descubrieron que había al menos un espacio muy sospechoso en el armazón que sugería una cámara frontal. Aunque no me convence del todo esta posibilidad, admito que tiene sentido que FaceTime tome más fuerza si la iPad (y iPod Touch) hacen uso de esta función. Finalmente como sólo es posible usando redes WiFi resulta independiente a contratos con AT&T o algún otro proveedor y Apple puede promover FaceTime en otras de sus plataformas.
¿Grabación y edición de video?
Estoy menos convencido de esta posibilidad pero tecnológicamente hablando no habría por qué dejarla fuera si ya se tiene una cámara (o dos), un buen procesador y suficiente ram en el aparato. Aun así creo que se sientiría ligeramente inapropiado sostener una cámara de video de tan irregulares dimensiones.
Giroscopio
No podría explicar muy bien la razón, pero tampoco el por qué lo pusieron en el iPhone 4. Obvio dependerá más de lo que los desarrolladores puedan lograr con él y si está en el iPhone, aparecerá en lo demás después.
¿Más memoria de almacenamiento?
Algo que me sorprendió en la iPad (y de hecho también en el iPhone 4) es que su capacidad máxima de almacenamiento son ligeramente limitados considerando que con estos dispositivos los contenidos o aplicaciones descargables consumirán mucho más espacio de lo que antes (Wired pesa medio giga, hay juegos que pesarán mucho más que eso y la grabación de video HD demanda mucho espacio), así que para ese entonces espero que esos números tengan más sentido.
Retina Display
Sin duda la razón que precede a las demás —y que me sirvió de pretexto para este post— es la resolución de pantalla. Quizá me adelanto demasiado dando por hecho que la iPad tendrá esta misma pantalla pero suena lógico. Sobre todo para cuestiones de lectura y consumo de contenidos que es el objetivo principal detrás de la tableta de Apple. Si duplican la resolución como en el iPhone, contaría con una superficie de 2048×1536 pixeles (a una resolución de 264 ppi total) lo que significa mayor definición que una TV Full HD y calidad de imagen casi equivalente al medio impreso (que es de 300 dpi). Una diferencia virtualmente indistinguible para el ojo humano.
Por supuesto, hay retos importantes que cuestionan la vialidad de este salto tecnológico y uno de ellos es la cantidad de recursos que se necesitan para mantener la eficiencia de tal pantalla en un dispositivo tan portátil, otro sería su batería que debe mantener la oferta de más de diez horas de uso continuo, entre otros.
Al final de cuentas lo que estoy tratando de decirles es que el iPhone 4 es una salto de tecnologías aplicadas a dispositivos portátiles que serán la tendencia por unos cuantos años y, siendo que la iPad supuestamente lo es también, lo lógico es que coincidan en capacidades y funciones de la manera más congruente para su propósito final. Yo no quiero hacerme de una hasta que vea que eso ocurre.
Pero la decisión es suya. Eso que ni qué.